¿Cuándo prescribe una deuda de un préstamo personal?


Es mucho más fácil contraer una deuda de lo que solemos pensar. Esto puede ocurrir incluso sin que nos demos cuenta. En el caso de los préstamos personales, es algo muy habitual. Sin embargo, hay ciertas cosas a tener en cuenta con respecto a las deudas. En primer lugar, el mejor consejo financiero que podemos dar es que es preferible saldar la deuda cuanto antes. De esta forma evitaremos que nuestros datos figuren en las listas de morosos, con lo cual nos libraremos de más de un problema. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo, es igual de importante tener en cuenta otro factor: ninguna deuda es eterna. Cualquier tipo de deuda tiene un plazo de prescripción a menos que una resolución judicial indique lo contrario.

A continuación, te explicamos cuándo prescribe una deuda de un préstamo personal.

¿Qué significa la prescripción de una deuda?

La prescripción de una deuda es un concepto muy fácil de entender. Se trata del plazo que marca el periodo máximo durante el cual se podrá exigir el pago de una deuda una vez se ha superado la fecha de pago establecida. En otras palabras, es el tiempo en el cual el acreedor de la deuda podrá seguir reclamándola. Un acreedor es aquella persona, física o jurídica, que está autorizada legítimamente para exigir el pago o el cumplimiento de una obligación contraída con anterioridad. Por lo tanto, a partir de la fecha de prescripción de una deuda, el acreedor no tendrá derecho a seguir exigiendo el importe de la deuda.

Cabe destacar que la prescripción de una deuda no es lo mismo que la fecha de caducidad de la misma. La prescripción tiene que ver con el derecho del acreedor de la deuda a reclamar el pago. Por otra parte, la caducidad de la deuda se refiere al paso del tiempo y al momento en el que se extingue el derecho de reclamación del acreedor. Los conceptos son similares, pero no idénticos. En este sentido, la principal diferencia es que se puede interrumpir el plazo hasta la prescripción del derecho de exigir el pago, pero no hasta su caducidad.

Vale la pena entender la diferencia entre los conceptos de prescripción de una deuda y su plazo de caducidad. A grandes rasgos, si una de las partes se queda sin medios para cumplir con su obligación de pago, esta persiste, pero no es eterna.

¿Cuándo prescribe un préstamo personal?

El plazo de prescripción depende siempre del tipo de deuda, pero existen una serie de criterios generales recogidos por el Código Civil. En el artículo 164 del mismo se estipula que existe un periodo máximo de 5 años para la extinción de deudas sin un plazo concreto especificado. En cuanto a los préstamos personales, por norma general estos también se extinguen a los 5 años, tanto los intereses como la deuda en sí misma. Este es el caso de los préstamos bancarios, los créditos obtenidos en línea y las deudas contraídas a través de tarjetas de crédito, entre otras posibilidades.

Cabe destacar que, aunque las deudas procedentes de préstamos personales tengan un plazo de prescripción y no sean eternas, dejar de pagarlas no es una opción muy recomendable. Acarrear deudas de este tipo provocará que nuestros datos figuren en las listas de morosos, lo cual conlleva toda una serie de problemas. Por ejemplo, la imposibilidad de obtener un préstamo o un crédito, o Incluso tener las puertas cerradas a las compras financiadas. Además, pueden pasar hasta seis años desde la liquidación de una deuda hasta que desaparezca nuestro nombre de los ficheros de morosos. Desde luego, no se trata de una estrategia financiera recomendable.

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