Diferencias entre prestamista y prestatario


En el panorama económico actual, en el que predominan las nuevas tecnologías, existen un sinfín de servicios al alcance del usuario, a tan solo un par de clics. La venta minorista de muebles es un buen ejemplo de ello. Se trata de un mercado dominado por multinacionales que venden muebles por piezas, y que luego el cliente tiene que armar por sí mismo en casa. Es decir que el comprador ya no tiene la obligación de ir hasta la tienda, ser orientado por un comercial, comprar un mueble, y contratar a un transportista para que le entregue la compra en casa.

Hoy en día es cada vez más común acceder a este tipo de compras por medio de Internet, sin tener que acudir a un lugar físico. Por contrapartida, en el caso de los muebles por piezas, es el cliente quien tendrá que encargarse del montaje. Lo mismo ocurre en una gran variedad de industrias. ¿Quieres irte de vacaciones?

Pocos son los que siguen optando por las agencias de viaje de antaño. Esa labor la suplantan los buscadores y comparadores de vuelos, coches y hoteles. Sin embargo, es el mismo cliente quien acarrea la labor de encontrar los mejores precios, en vez de confiar esta responsabilidad a un profesional y ahorrarse trabajo. Es por este motivo que se habla cada vez más de la uberización de la economía.

El mercado financiero no es ninguna excepción. Por ejemplo, nunca ha sido tan fácil acceder a préstamos personales. Hasta hace menos de un par de décadas, para solicitar un préstamo personal debíamos acudir a una oficina de banco, o de una entidad prestamista, y presentar un largo y tedioso papeleo. Y aun así, la concesión del préstamo podía tardar varios días o incluso ser denegada. En cambio, en los tiempos que corren podemos recibir préstamos personales en tan solo unos minutos por medio de Internet.

Sin embargo, esta facilidad puede representar un arma de doble filo. Es por ello que es más importante que nunca estar bien informados y comprender exhaustivamente las obligaciones a las cuales nos suscribimos al adquirir productos financieros. Evidentemente, es de vital importancia para una buena salud financiera siempre contrastar y comparar antes de firmar por cualquier producto financiero. Y lo primero que debemos hacer para tomar buenas decisiones informadas es asegurarnos de comprender correctamente la terminología del mercado.

En esta línea, hoy te traemos una explicación detallada de las diferencias entre los términos prestamista y prestatario.

Prestamista vs. Prestatario

El mundo de los préstamos personales para particulares rebosa de términos y vocabulario financiero especializado que puede confundir al usuario, sobre todo si este no tiene mucha experiencia previa en el tema. En este sentido, es crucial poder reconocer los términos más comunes que encontraremos en un contrato de préstamo personal. De esta forma podremos evitar suscribirnos a préstamos fraudulentos o con cláusulas abusivas.

Los términos más básicos en lo que a los préstamos personales se refiere son dos: prestamista y prestatario. Encontraremos esta terminología en cualquier tipo de contrato de préstamo. Un contrato de préstamo siempre tiene un prestamista, es decir el particular o empresa que presta el dinero, y un prestatario; la persona que recibe el dinero y debe de pagar los intereses en un plazo determinado.

Por otra parte, ten en cuenta que en el mundo de los negocios se emplean con frecuencia sinónimos de los mismos términos. Que esto no te confunda. De esta forma, hablaremos de deudor, que recibe el préstamo (prestatario) y del acreedor, quien otorga el préstamo (prestamista). Esta terminología se emplea principalmente cuando se trata de negocios y de operaciones mercantiles.

Por lo tanto, grábalo a fuego en tu mente: si quieres acceder a un préstamo personal, tú eres el prestatario. En cambio, en el supuesto de que fueras tú quien concede el dinero, serías el prestamista, aunque lo más habitual es que este sea un banco o una empresa.

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